Dioses con Sobrepeso

¿Dios es Gordo?

Si vives en el mundo occidental seguramente reconocerás a un buda. De hecho, buda engordo cuando se traslado a China, donde la corpulencia va tradicionalmente asociada con la buena fortuna y la prosperidad. A principios del siglo los viajeros occidentales, que iban a China, sorprendidos por el contraste entre un Buda rechoncho y sus propios dioses, regresaron a sus pueblos llevándose consigo esta versión.

Aun que es poco probable que te cruces con ella en los 18 países asiáticos donde se practica el budismo, debes saber que 8 de cada 10 imágenes de Buda representan a Siddartha Gautama, un príncipe indio que fundo el budismo hace mas de 2600 años y que era delgado.

Por otro lado en la India, se estima que en el panteón hindú, hay unos 33 millones de dioses. Ganesha es uno de los más populares (y de los más gordos). Su pansa cobija todos los universos conocidos. También es un símbolo de éxito, lo que explica que se el dios patrón de los empresarios hindúes. Con marcada debilidad por los dulces (suele tener algunos en una de sus 4 manos).

Ganesha también es el dios de la sabiduría y el que elimina los obstáculos. ¿Y la trompa? Su padre, Shiva (una de las tres divinidades centrales del hinduismo), se troncho la cabeza por error y prometió sustituirla, con la del primer bicho viviente que apareciera. Resulto ser un elefante.

El dios hindú Krishna, un niño muy goloso, a quien le gustaba tanto la mantequilla dulce que su madre, Yasoda, tuvo que esconderla. Un día, el niño la encontró y la robo. Cuando su madre se dio cuenta lo regaño y le ordeno que abriera la boca. Y ahí ella tuvo una visión de la creación; vio montañas, islas, océanos, planetas, el aire, el fuego, la luna, las estrellas (y se vio así misma, mirando el interior de la boca de su hijo).

Desde entonces los hindùs veneran las imágenes de Krishna en diferentes etapas de su vida. Y siguen su ejemplo: entre ellos disfrutar de los placeres de la vida (entre ellos la comida) es uno de los principios básicos de los Vedas, las sagradas escrituras hindúes.

Ahora hablando de los monjes tibetanos, durante más de seis siglos han esculpido dioses de mantequilla para celebrar el año nuevo tibetano. Los monjes moldean con sus dedos la manteca de yac (grandes bueyes muy corrientes en el Tíbet) en agua helada. Terminar la escultura puede llevar hasta dos semanas, dependiendo del tamaño (desde 10cm hasta 30m). Se añade harina de cebada para darle consistencia a la manteca y, a continuación, se colorea la escultura con pigmentos naturales, como el azafrán.

Cuando están listas, las esculturas pueden ser llevadas a casa a cambio de un donativo. Pasando un tiempo pueden, bien ingerirse como comunión religiosa, bien servir de alimento a los animales salvajes o, simplemente, fundirse en el exterior de los templos…

La pregunta obligada es ¿Tu crees que tenga que ver todo esto con la gordura del siglo XX en el mundo? ¿Tu que opinas?

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